A través de la lente de Luis Enrique

"Estamos tranquilos, esperando escondidos entre los arbustos, descansando, de pronto a lo lejos se escucha el silbato... ya viene, los rostros cambian, de estar contando anécdotas de como se come en las diferentes regiones donde provenimos, pasamos a un silencio profundo. Ya viene -de nuevo se escucha el silbato- todos se incorporan, el silencio se vuelve más penetrante... yo preparo mi cámara, me pongo listo. Están atentos, la locomotora pasa enfrente y suena el rechinido de las ruedas de metal friccionando sobre las vías, todos salen a su alcance; esperamos a que lleguen las góndolas -es más fácil viajar ahí- todos se reparten en diferentes lugares, es hora: van los primeros comienzan a correr al lado del tren entre las piedras, algunos tropiezan otros saltan y suben, primero las mujeres y los más pequeños... Pasó el tren, algunos lo lograron, celebran y sonríen otros tienen que esperar el siguiente". La historia contada en los párrafos superiores, es una de las vivencias del fotógrafo Luis Enrique Aguilar, duran