Abren templo y juego de pelota

Los restos del costado exterior norte del Juego de Pelota o Teotlachco de Tenochtitlán, único fragmento visible actualmente de la estructura ritual mexica, se encuentra justo bajo los cimientos del Hotel Catedral en Guatemala 16, concurrida calle —la cual lleva hacia el Templo Mayor, en la parte posterior de la Catedral Metropolitana— donde diariamente deambulan miles de personas sin imaginar que en el subsuelo no solo hubo “guerras simbólicas”, sino que “era el juego de los dioses, un templo más del recinto sagrado relacionado con su religión y cosmovisión, donde los tlatoanis también llegaron a jugar”. Este edificio sagrado era de carácter ritual, mítico-religioso simbólico y lúdico, en el que se dirimían conflictos, se hacían apuestas y se realizaban sacrificios humanos por diversos motivos, explicó el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, director del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en entrevista, y recordó que el descubrimiento del Juego de Pelo