Acompañan a Celso Piña

Lágrimas, aplausos, música, baile y duelo. El negro de luto y los brillantes colores azul, rojo y amarillo de la bandera colombiana. Todo eso se mezcló en una marea humana que, proveniente de todos los estratos sociales y rumbos de la zona metropolitana de la ciudad de Monterrey, se congregó en la explanada de la Basílica de la Virgen de Guadalupe para despedir los restos del acordeonista y cantante Celso Piña Arvizu, el más grande ídolo de la música regiocolombiana. Con el templo lleno, en punto de las 12:00 horas inició la misa de cuerpo presente en memoria del fundador y líder de la Ronda Bogotá, que de forma sorpresiva murió el pasado miércoles de un infarto fulminante en el hospital San Vicente. Parafraseando el tema de "Los caminos de la vida", que tantas veces Piña interpretó, el sacerdote dijo que muchas veces las cosas no resultan como una las piensa o espera, y la vida nos da momentos de alegría cuando sentimos que todo marcha bien, pero de repente viene la tristeza porque alguien se nos muere. Sin