Aída Cuevas, la charra que porta traje

Aída Cuevas tomó el valor y orgullo de antecesoras como Lucha Reyes, Flor Silvestre, Lola Beltrán, Lucha Villa y María de Lourdes para forjar su propio camino en la música ranchera y, con el tiempo, también ser influencia de las nuevas generaciones. Lo primero que hizo es enfundarse el traje de charro, abrocharse la botonadura y ponerse el sombrero y las botas para recordarnos que esta tradición, dice convencida, no solo es de hombres. Hoy se dice orgullosa de haber presumido el traje de charro, en su versión femenina, a lo largo de 50 años de carrera, lo mismo en Latinoamérica que en Estados Unidos y Canadá, en Irán que, en Rusia, en España que en Alemania. “Ha sido nadar contracorriente en un género que es de hombres. Al principio era mal visto que la mujer se pusiera traje de charro y luego cantara ‘Juana gallo’, era como: ¿Cómo te envalentonas con eso?”, cuenta. Pero la intérprete de “Quizás mañana” sabe que para que ella pudiera llegar, hubo otras mujeres que abrieron la brecha como Lola Beltrán, Lucha V