Aldo Guerra quiere comerse el mundo. Hace teatro, pero al mismo tiempo no quita el pie de la televisión, y alza la mano para cualquier proyecto de cine o plataformas, pero confiesa que no siempre tuvo ese entusiasmo por su trabajo como actor. “Durante la pandemia, cuando escaseó el trabajo, me cuestioné: soy o no actor. Entonces intenté vivir la vida desde otro lugar un par de años y me di cuenta de que extrañaba actuar”, relató. “Caí en cuenta de que lo hacía por mí y no por darle gusto a nadie, o por obligación, sino porque me hace feliz, ese fue el cambio, empecé a destacar y se vino una ola de trabajo, y esto es lo que más amo en la vida”, explicó. Sin colgarse de nadie Si bien es parte de una familia en el que figuran grandes nombres de la actuación como Germán Robles, su abuelo materno, y su padre Rogelio Guerra, Aldo no ha querido hacer uso de esta carta para ganar visibilidad o para hacerse de papeles protagónicos en poco tiempo; él decidió tomar el camino largo y ganarse su lugar. En teatro ha prota
Aldo halla refugio en su guerra interna
Aldo Guerra quiere comerse el mundo. Hace teatro, pero al mismo tiempo no quita el pie de la televisión, y alza la mano para cualquier proyecto de cine o plataformas, pero confiesa que no siempre tuvo ese entusiasmo por su trabajo como actor. “Durante la pandemia, cuando escaseó el trabajo, me cuestioné: soy o no actor. Entonces intenté vivir la vida desde otro lugar un par de años y me di cuenta de que extrañaba actuar”, relató. “Caí en cuenta de que lo hacía por mí y no por darle gusto a nadie, o por obligación, sino porque me hace feliz, ese fue el cambio, empecé a destacar y se vino una ola de trabajo, y esto es lo que más amo en la vida”, explicó. Sin colgarse de nadie Si bien es parte de una familia en el que figuran grandes nombres de la actuación como Germán Robles, su abuelo materno, y su padre Rogelio Guerra, Aldo no ha querido hacer uso de esta carta para ganar visibilidad o para hacerse de papeles protagónicos en poco tiempo; él decidió tomar el camino largo y ganarse su lugar. En teatro ha prota