La serie Ojitos de Huevo no iba a estar basada en la vida de Alexis arroyo, el comediante mexicano con discapacidad visual que ha triunfado en el stand up. Inicialmente, cuenta la guionista Olfa Masmoudi, los escritores querían contar la historia de una persona ciega, pero llegaron al relato de vida de Arroyo y los cautivó. “Alexis nos empezó a contar su historia de vida y también por su capacidad de comedia es que la cuenta de una manera muy chistosa, pero parecía también una historia muy entrañable y después una cosa llevó a la otra”, cuenta Mosmoudi. El proceso de creación llevó al menos tres años en los que también se involucró Kike Vázquez, amigo de Arroyo, quien tiene parálisis cerebral y es activista por los derechos de las personas con discapacidad. La serie, que acaba de anunciar su segunda temporada a través de Netflix, sigue las andanzas de ambos personajes en su mudanza de Querétaro a la Ciudad de México para buscar dedicarse a la comedia. “Generalmente nos comparamos hacia arriba, siempre vemos l
Alexis y Kike rompen barreras
La serie Ojitos de Huevo no iba a estar basada en la vida de Alexis arroyo, el comediante mexicano con discapacidad visual que ha triunfado en el stand up. Inicialmente, cuenta la guionista Olfa Masmoudi, los escritores querían contar la historia de una persona ciega, pero llegaron al relato de vida de Arroyo y los cautivó. “Alexis nos empezó a contar su historia de vida y también por su capacidad de comedia es que la cuenta de una manera muy chistosa, pero parecía también una historia muy entrañable y después una cosa llevó a la otra”, cuenta Mosmoudi. El proceso de creación llevó al menos tres años en los que también se involucró Kike Vázquez, amigo de Arroyo, quien tiene parálisis cerebral y es activista por los derechos de las personas con discapacidad. La serie, que acaba de anunciar su segunda temporada a través de Netflix, sigue las andanzas de ambos personajes en su mudanza de Querétaro a la Ciudad de México para buscar dedicarse a la comedia. “Generalmente nos comparamos hacia arriba, siempre vemos l