Arróniz sigue apostando por el arte

Desde una serie de esculto-pinturas con las que el artista argentino José Luis Landet creó la historia de un pintor ficticio hasta la transcripción de una serie de libros en letra miniatura, que forman paisajes abstractos que hace José Vera Matos, cada obra dentro de la galería Arróniz es un universo aparte. Precisamente así es como el galerista Gustavo Arróniz describe lo que ha sido su trabajo en las últimas dos décadas, desde que se aventuró a abrir la galería. “El arte es darse la oportunidad de descubrir un mundo nuevo”, dice. Desde 2006, obras de arte contemporáneo han encontrado su escaparate en esta galería, que actualmente se ubica en el edificio donde habitó Kati Horna, un proyecto que comenzó el galerista junto a su madre, la historiadora de arte Leticia Arróniz. La cartera de artistas comenzó con creadores desconocidos, muchos de ellos recién egresados de escuelas como la Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, y elegir trabajar con arte contemporáneo era una apuesta arriesgada. “Ob