Artista viajará encerrado en una botella

El artista francés Abraham Poincheval es un asiduo a las inmersiones extremas que ya sabe lo que es vivir dos semanas en el vientre de un oso, atravesar Francia en rigurosa línea recta, sobrevivir veinte días como un topo que excava un túnel o aislarse en la oscuridad total de una caverna durante 120 horas. Ahora se prepara para un excéntrico periplo fluvial que tiene mucho de literario y aún más de tangible: durante dos meses y medio remontará 500 kilómetros del Ródano a bordo de una botella de cristal de 6 metros de largo por 2 de ancho. Transformado en un mensaje humano en el interior de una botella, Poincheval (Alençon, 1972) ha estado afincado durante diez días en la localidad de Port-Saint-Louis-du-Rône, en la Costa Azul francesa, separado del mundo exterior por una superficie transparente de 5 milímetros de espesor y a merced de cualquiera que pasara por allí. Un artesano de esa ciudad mediterránea fabricó la casa-botella a partir de los diseños del propio Poincheval: el tapón sirve de respiradero y pu