Antes de que la pandemia pegara económicamente al mundo entero en 2020, el circo en México parecía agonizar, debido a la prohibición de animales en sus funciones, un elemento que era tradicional en cada función de este tipo de arte escénica. Eso hizo que el coronavirus pareciera el tiro de gracias para todas aquellas compañías circenses, incluso a las que llevaban más de cien años de tradición como en el caso del Circo Atayde Hermanos. Pese a todo pronóstico la familia Atayde ha aguantado el embate de la prohibición de los animales y al covid-19 y esta semana regresó a los escenarios, a unos distintos, a los del teatro, todo esto como parte de la adaptación a la que se ha tenido que enfrentar y que ahora los lleva a ser más tecnológicos y a traer marionetas de elefantes, cebras, etcétera. "La transición fue dolorosa inicialmente, todos sabemos que en 2014 con la prohibición de los animales, que fue una disposición de la cual no fuimos partícipes en estas mesas de discusión, la verdad no nos lo esperábamos. Ah
Atayde se adapta a las circunstancias
Antes de que la pandemia pegara económicamente al mundo entero en 2020, el circo en México parecía agonizar, debido a la prohibición de animales en sus funciones, un elemento que era tradicional en cada función de este tipo de arte escénica. Eso hizo que el coronavirus pareciera el tiro de gracias para todas aquellas compañías circenses, incluso a las que llevaban más de cien años de tradición como en el caso del Circo Atayde Hermanos. Pese a todo pronóstico la familia Atayde ha aguantado el embate de la prohibición de los animales y al covid-19 y esta semana regresó a los escenarios, a unos distintos, a los del teatro, todo esto como parte de la adaptación a la que se ha tenido que enfrentar y que ahora los lleva a ser más tecnológicos y a traer marionetas de elefantes, cebras, etcétera. "La transición fue dolorosa inicialmente, todos sabemos que en 2014 con la prohibición de los animales, que fue una disposición de la cual no fuimos partícipes en estas mesas de discusión, la verdad no nos lo esperábamos. Ah