Después de cuatro años de ausencia en México por la pandemia, el violinista Augustin Hadelich regresa a la sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario de la UNAM, para interpretar un concierto nacido del amor, de una relación prohibida, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM). “El concierto para violín es una de las obras más felices de Piotr Ilich Tchaikovsky; fue escrito (1878) mientras vacacionaba cerca del lago Ginebra, donde se reunió con su estudiante Iosif Kotek, de quien se rumoraba era su amante. Kotek le ayudó a escribir los pasajes más virtuosos y técnicos del concierto. Más importante aún es que creo que los sentimientos de Tchaikovski hacia Kotek están en la obra. Fue una fuga momentánea durante un periodo particularmente oscuro en la vida del compositor”, comenta Hadelich, que aceptó responder algunas preguntas respecto a su presentación que significó el debut de Iván López Reynoso como director. Apasionado de la obra del compositor, recuerda que Tchaikovsky ya había dedi
Augustin Hadelich regresa a México
Después de cuatro años de ausencia en México por la pandemia, el violinista Augustin Hadelich regresa a la sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario de la UNAM, para interpretar un concierto nacido del amor, de una relación prohibida, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM). “El concierto para violín es una de las obras más felices de Piotr Ilich Tchaikovsky; fue escrito (1878) mientras vacacionaba cerca del lago Ginebra, donde se reunió con su estudiante Iosif Kotek, de quien se rumoraba era su amante. Kotek le ayudó a escribir los pasajes más virtuosos y técnicos del concierto. Más importante aún es que creo que los sentimientos de Tchaikovski hacia Kotek están en la obra. Fue una fuga momentánea durante un periodo particularmente oscuro en la vida del compositor”, comenta Hadelich, que aceptó responder algunas preguntas respecto a su presentación que significó el debut de Iván López Reynoso como director. Apasionado de la obra del compositor, recuerda que Tchaikovsky ya había dedi