A Manolo Caro también le dijeron que los hombres no deben llorar, pero él no se lo creyó. Para el director mexicano, romper con el estereotipo masculino de un hombre fuerte, gallardo y aguerrido que siempre se enseña en México, es prioridad. Con algunos de sus personajes, acepta, ha buscado hablar de otro tipo de hombres: Julián de la Mora en la serie La Casa de las Flores, un joven que duda de su sexualidad; y Lucas, un diseñador que oculta su homosexualidad en la película No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, son algunos de ellos. "Hemos crecido con una presión social donde a los hombres no se le permite ser vulnerables, expresarse, todo se lo tienen que callar y pelear con sus propios sentimientos y se convierte en una masculinidad tóxica que termina en violentar a las mujeres, a las nuevas generaciones y perpetua esos problemas en los hijos. Creo firmemente que eso hay que atacarlo", dice Manolo. Inspirado por cineastas como Pedro Almódovar, Woody Allen y Taika Waititi, y motivado por el deseo
Busca derribar masculinidad tóxica
A Manolo Caro también le dijeron que los hombres no deben llorar, pero él no se lo creyó. Para el director mexicano, romper con el estereotipo masculino de un hombre fuerte, gallardo y aguerrido que siempre se enseña en México, es prioridad. Con algunos de sus personajes, acepta, ha buscado hablar de otro tipo de hombres: Julián de la Mora en la serie La Casa de las Flores, un joven que duda de su sexualidad; y Lucas, un diseñador que oculta su homosexualidad en la película No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, son algunos de ellos. "Hemos crecido con una presión social donde a los hombres no se le permite ser vulnerables, expresarse, todo se lo tienen que callar y pelear con sus propios sentimientos y se convierte en una masculinidad tóxica que termina en violentar a las mujeres, a las nuevas generaciones y perpetua esos problemas en los hijos. Creo firmemente que eso hay que atacarlo", dice Manolo. Inspirado por cineastas como Pedro Almódovar, Woody Allen y Taika Waititi, y motivado por el deseo