Es difícil hablar de la intimidad, el deseo y la piel sin caer en los lugares comunes, reconoce la escritora Mónica Lavín (Ciudad de México, 1955), a propósito de su nueva novela, Hotel Limbo (Alfaguara), en la que debió abordar esos temas con el esmero que requiere pintar una obra maestra. Con pinceladas finas, corrigiendo y retocando a sus personajes pero, sobre todo, con la mirada atenta en la luz que de ellos emana, para evitar ser reiterativa, la narradora dibujó, mediante la palabra, a Sara y a Darío, un par de solitarios. Él es pintor, devoto de los cuerpos desnudos que plasma en el lienzo. Ella es una modelo involuntaria que aguarda a que la pasión la haga explotar, mientras permanece horas posando, solo con la luz del sol cubriendo su piel. Si bien Lavín nunca menciona en Hotel Limbo al pintor francés Balthus —una de las obras de este artista aparece difusa en la portada del libro—, ella tuvo en la mente varias de las imágenes de sus jóvenes modelos: "Siempre pensé en la postura de Sara como un cuadr
Cada vez hay menos autores de literatura erótica
Es difícil hablar de la intimidad, el deseo y la piel sin caer en los lugares comunes, reconoce la escritora Mónica Lavín (Ciudad de México, 1955), a propósito de su nueva novela, Hotel Limbo (Alfaguara), en la que debió abordar esos temas con el esmero que requiere pintar una obra maestra. Con pinceladas finas, corrigiendo y retocando a sus personajes pero, sobre todo, con la mirada atenta en la luz que de ellos emana, para evitar ser reiterativa, la narradora dibujó, mediante la palabra, a Sara y a Darío, un par de solitarios. Él es pintor, devoto de los cuerpos desnudos que plasma en el lienzo. Ella es una modelo involuntaria que aguarda a que la pasión la haga explotar, mientras permanece horas posando, solo con la luz del sol cubriendo su piel. Si bien Lavín nunca menciona en Hotel Limbo al pintor francés Balthus —una de las obras de este artista aparece difusa en la portada del libro—, ella tuvo en la mente varias de las imágenes de sus jóvenes modelos: "Siempre pensé en la postura de Sara como un cuadr