Ciudad arqueológica reducida a escombros

Su diligencia y su crema facial limpiaron las piezas de marfil más famosas de Nimrud. Registró la excavación arqueológica en celuloide y papel fotográfico, revelando las impresiones en agua filtrada minuciosamente desde el cercano río Tigris y cada día, tras organizar las cuentas y las comidas del día siguiente, Agatha Christie se sentaba a escribir. El segundo marido de la escritora de misterio británica, Max Mallowan, era un arqueólogo respetado en su campo, aunque no tanto como el reconocimiento que recibía su esposa, pero Christie dejaba a un lado su carrera durante unos meses cada año para acompañar a Mallowan. Mallowan construyó su carrera en la década de 1950 en las excavaciones de Nimrud, los restos de una antigua ciudad asiria que sobrevivieron 3 mil años hasta que fueron reducidos a escombros por extremistas del grupo Estado Islámico el año pasado. Christie, quien por entonces tenía unos 60 años, estuvo allí para documentar su trabajo en fotografías y filmes. Cada invierno, según su nieto Mathew Pri