La historia del español en América tiene grandes momentos brillantes, pero también oscuridades", asegura la lingüista Concepción Company Company, quien dicta un curso presencial en El Colegio Nacional, "Los claroscuros de América. Lengua, historia y cultura", cuya primera lección se tituló "El español en América. Lengua de conquista", con los orígenes de un patrimonio común de 500 millones de hablantes. "La idea del curso es hacer un recorrido; empiezo con una obviedad que es que el español es lengua de conquista, entró a América como una lengua de Conquista con unos datos muy escalofriantes de algunos indígenas, indígenas es un eufemismo porque no se llamaron así hasta bien entrado el siglo XIX, se llamaron naturales, se llamaron indios occidentales. Los testimonios de indígenas son escalofriantes, para ellos el mundo estaba de cabeza, esos son datos que estaban ya apenas pasado 1520, para los españoles también fue un mundo extraño, pero son más de tipo costumbrista, no son tan trágicos como para los indígen
Company aborda claroscuros de la lengua
La historia del español en América tiene grandes momentos brillantes, pero también oscuridades", asegura la lingüista Concepción Company Company, quien dicta un curso presencial en El Colegio Nacional, "Los claroscuros de América. Lengua, historia y cultura", cuya primera lección se tituló "El español en América. Lengua de conquista", con los orígenes de un patrimonio común de 500 millones de hablantes. "La idea del curso es hacer un recorrido; empiezo con una obviedad que es que el español es lengua de conquista, entró a América como una lengua de Conquista con unos datos muy escalofriantes de algunos indígenas, indígenas es un eufemismo porque no se llamaron así hasta bien entrado el siglo XIX, se llamaron naturales, se llamaron indios occidentales. Los testimonios de indígenas son escalofriantes, para ellos el mundo estaba de cabeza, esos son datos que estaban ya apenas pasado 1520, para los españoles también fue un mundo extraño, pero son más de tipo costumbrista, no son tan trágicos como para los indígen