La leyenda de la Isla de las Muñecas nació en 1950, cuando un hombre llamado Julián Santana halló el cuerpo de una niña ahogada en los canales de Xochimilco. A partir de entonces, según contaba, le sucedieron cosas raras, por lo que decidió recolectar muñecas y colgarlas en su chinampa para ahuyentar a los malos espíritus. Santana murió en 2001 y el lugar se quedó como un atractivo turístico aterrador, con cientos de muñecas rotas, sucias o incompletas, a las que algunos atribuyen estar poseídas por algo maligno. Ahora el cine mexicano ha retomado la leyenda para llevarla a la pantalla grande, con una historia en la que un grupo de jóvenes, encabezado por un incrédulo (Patricio José) que asegura que todo son mitos y mentiras, se adentra en el lugar donde el terror los espera. Patricio, junto con Elena del Río, Javier Ponce y Karen Martí, está rodeado por más de 2 mil 800 muñecas que la producción reunió durante dos años. “La historia de la isla muchos la conocen, entonces fue meterle más cosas, como una secta
Con estas muñecas no se juega
La leyenda de la Isla de las Muñecas nació en 1950, cuando un hombre llamado Julián Santana halló el cuerpo de una niña ahogada en los canales de Xochimilco. A partir de entonces, según contaba, le sucedieron cosas raras, por lo que decidió recolectar muñecas y colgarlas en su chinampa para ahuyentar a los malos espíritus. Santana murió en 2001 y el lugar se quedó como un atractivo turístico aterrador, con cientos de muñecas rotas, sucias o incompletas, a las que algunos atribuyen estar poseídas por algo maligno. Ahora el cine mexicano ha retomado la leyenda para llevarla a la pantalla grande, con una historia en la que un grupo de jóvenes, encabezado por un incrédulo (Patricio José) que asegura que todo son mitos y mentiras, se adentra en el lugar donde el terror los espera. Patricio, junto con Elena del Río, Javier Ponce y Karen Martí, está rodeado por más de 2 mil 800 muñecas que la producción reunió durante dos años. “La historia de la isla muchos la conocen, entonces fue meterle más cosas, como una secta