Cuatro historias, una conexión: Grozni

¿Por qué nos gusta destruir?, se pregunta la actriz Valentina Garibay, quien el pasado 7 de junio estrenó Grozni, proyecto de Kraken Teatro y primera obra escrita y dirigida por ella. “Hay una doble moral respecto a construir y hacer cosas creativas, pero también hay un gen destructivo en el ser humano y yo me sigo preguntando de dónde surge este impulso”, afirma. A partir de esta inquietud, Garibay aborda aquella destrucción, que arrastra a las comunidades, motivada por ciertos impulsos egoístas. Se trata de cuatro casos que desembocan o se relacionan de una u otra manera con la ciudad de Grozni, capital de la República de Chechenia: el de un hombre refugiado en la Unión Europea que sufre un ataque, por parte de un desconocido con un martillo; el de un hombre al que le disparan mientras cruza un parque en Berlín rumbo a una mezquita; el de una periodista asesinada; y el de un profesor, también asesinado después de mostrar la caricatura de la revista Charlie Hebdo. El título de esta pieza de teatro documenta