Incómodo, pero necesario; retador, pero urgente, el nuevo libro de Brenda Ríos, Hombres de verdad (Turner Noema) es, sin quererlo, una continuación de su anterior libro Raras, ensayos sobre el amor, lo femenino, la voluntad creadora. Su meta era indagar en los raros de la literatura, empezando por el boom latinoamericano —en el que no hay mujeres escritoras—, desde la perspectiva de hacer un mapa crítico del ser hombre. “Desde hace mucho quería investigar sobre las novelas del boom latinoamericano, que me parece un imaginario planeado a partir de los machos machos que según yo están después del cine mexicano que se crea la figura del charro, este macho al estilo Armendáriz, silencioso, robándose a la muchacha y subiéndola al caballo. Y para mí el otro imaginario masculino es el ‘boom’”, afirma Ríos, quien reconoce que en esa búsqueda encontró mujeres escritoras opinando sobre qué era ser un hombre, lo que la llevó a ver que lo que las personas creen que debe ser un hombre no está centrado solo en los hombres
Cuestiona ser hombre en un México violento
Incómodo, pero necesario; retador, pero urgente, el nuevo libro de Brenda Ríos, Hombres de verdad (Turner Noema) es, sin quererlo, una continuación de su anterior libro Raras, ensayos sobre el amor, lo femenino, la voluntad creadora. Su meta era indagar en los raros de la literatura, empezando por el boom latinoamericano —en el que no hay mujeres escritoras—, desde la perspectiva de hacer un mapa crítico del ser hombre. “Desde hace mucho quería investigar sobre las novelas del boom latinoamericano, que me parece un imaginario planeado a partir de los machos machos que según yo están después del cine mexicano que se crea la figura del charro, este macho al estilo Armendáriz, silencioso, robándose a la muchacha y subiéndola al caballo. Y para mí el otro imaginario masculino es el ‘boom’”, afirma Ríos, quien reconoce que en esa búsqueda encontró mujeres escritoras opinando sobre qué era ser un hombre, lo que la llevó a ver que lo que las personas creen que debe ser un hombre no está centrado solo en los hombres