Cumbres Borrascosas

La actriz Emerald Fennell debutó como directora y guionista con la brillante Hermosa venganza (2020), donde subvertía los códigos del romance indie para contar una historia de violación y venganza. Salió más que airosa y eso le dio aplomo para afrontar su segunda película, Saltburn (2023), con descaro, mucho descaro. Aunque se quedó en eso. El odio de clase y el resentimiento de quien no pertenece a las capas privilegiadas quedaba diluido entre las fiestas y el exceso. Eso sí, plantó una semilla temática que claramente le interesa y con la que ahora continúa. Su mirada sobre la obra de Emily Brontë, que tiene en este asunto uno de sus pilares, empieza a asentar un sello reconocible a base de disfrute visual, buena dirección de actores y algunas travesuras para deleite del público, con más intención de divertir y generar reels en Instagram que de provocar. Por alguna razón a Fennell se le da mejor retratar a los disfuncionales Earnshaw que a los acomodados Linton. Ya le pasaba en Saltburn, donde el personaje