La mejor manera de hacer reír a Johnny Depp es citar a aquellos que califican su escalofriante interpretación como el gángster de Boston Whitey Bulger en "Black Mass" como un regreso. "¡Mi regreso!", exclamó Depp irónicamente mientras se le encendían los ojos detrás de sus lentes azules entintados. Como actor que siempre ha disfrutado la transformación total, interpretar el papel de la supestrella en recuperación no le atrae, no le queda bien. Su fama siempre ha estado demostrada por sus metamorfosis. "No veo películas, así que no sé qué está haciendo otra gente, porque no me importa lo que está haciendo otra gente", aseguró. "Black Mass" de Scott Cooper, que se estrena este viernes en Estados Unidos, es una mirada completa a los lazos de las lealtades en los barrios que fomentaron la desastrosa protección del FBI a la pandilla Winter Hill de Bulger, con la que se erradicó la mafia italiana de Boston pero se remplazó con el control de los irlandeses católicos asesinos.
Depp no ve cine ni le importa
La mejor manera de hacer reír a Johnny Depp es citar a aquellos que califican su escalofriante interpretación como el gángster de Boston Whitey Bulger en "Black Mass" como un regreso. "¡Mi regreso!", exclamó Depp irónicamente mientras se le encendían los ojos detrás de sus lentes azules entintados. Como actor que siempre ha disfrutado la transformación total, interpretar el papel de la supestrella en recuperación no le atrae, no le queda bien. Su fama siempre ha estado demostrada por sus metamorfosis. "No veo películas, así que no sé qué está haciendo otra gente, porque no me importa lo que está haciendo otra gente", aseguró. "Black Mass" de Scott Cooper, que se estrena este viernes en Estados Unidos, es una mirada completa a los lazos de las lealtades en los barrios que fomentaron la desastrosa protección del FBI a la pandilla Winter Hill de Bulger, con la que se erradicó la mafia italiana de Boston pero se remplazó con el control de los irlandeses católicos asesinos.