Despiden a Lourdes Grobet

Cervezas, música y tacos de canasta, podría pasar como un sábado común en el Salón Los Ángeles, sin embargo, se trata del velorio, o más bien celebración de vida de la fotógrafa Lourdes Grobet. "Mi madre fue una mujer contestataria que le gustó mucho la vida y no venía al caso despedirla en una funeraria. Creemos que este era el mejor lugar para despedirla", dijo su hija Alejandra en entrevista. Entre carcajadas y afectuosos abrazos, Alejandra, Ximena, Xavier y Juan Cristobal se encargaron de rendir un congruente homenaje a su madre, que hizo sentir como en familia a ajenos. Fotografías de su serie "Lucha libre" reciben a los asistentes. Mientras que al centro se ubica una ofrenda con las cenizas de Grobet, junto a un retrato que le hizo su hijo Xavier hace tres semanas, cuando ella estaba en el hospital. También hay una máscara de El Santo, a quien consideró uno de sus maestros más influyentes en la vida. Rematando la urna de sus cenizas, hay una réplica de su vochito pintado y unos lentes neón que combinan