En el archivo del escritor Paco Ignacio Taibo II hay, por lo menos, una docena de historias por contar. Hay cientos de notas tomadas por aquí y por allá. Hay una investigación rigurosa de cada tema que le interesa o que llama su atención. Existe un cuento de ciencia ficción que lleva alrededor de diez años queriendo ver la luz. No hay prisa. Cada personaje, cada historia aguarda su turno. Todo ha salido en su momento. Así fue con El olor de las magnolias, una novela que aborda la historia de unos campesinos italianos en Veracruz al final de la dictadura porfirista. Y con La libertad, la bicicleta, en la que retrata un periodo en la vida de su padre, Paco Ignacio Taibo I, como joven periodista deportivo, cuando escribía crónicas de ciclismo en pleno franquismo. La época de campaña ya ha quedado atrás. Fueron tiempos vertiginosos. Estuvo envuelto en dos polémicas importantes: sus comentarios sobre Alfonso Romo, y cuando se le acusó de llamar a la expropiación de bienes privados. Pero la escritura, asegura, lib
Dos historias de Taibo II salen a la luz
En el archivo del escritor Paco Ignacio Taibo II hay, por lo menos, una docena de historias por contar. Hay cientos de notas tomadas por aquí y por allá. Hay una investigación rigurosa de cada tema que le interesa o que llama su atención. Existe un cuento de ciencia ficción que lleva alrededor de diez años queriendo ver la luz. No hay prisa. Cada personaje, cada historia aguarda su turno. Todo ha salido en su momento. Así fue con El olor de las magnolias, una novela que aborda la historia de unos campesinos italianos en Veracruz al final de la dictadura porfirista. Y con La libertad, la bicicleta, en la que retrata un periodo en la vida de su padre, Paco Ignacio Taibo I, como joven periodista deportivo, cuando escribía crónicas de ciclismo en pleno franquismo. La época de campaña ya ha quedado atrás. Fueron tiempos vertiginosos. Estuvo envuelto en dos polémicas importantes: sus comentarios sobre Alfonso Romo, y cuando se le acusó de llamar a la expropiación de bienes privados. Pero la escritura, asegura, lib