El cine volvió a la agenda

Daniel Giménez Cacho lo dice convencido: “Crecemos como los bisteces, a puros madrazos”. No es una frase gratuita, porque si bien lo dice en el entorno del próximo estreno de Juana, su ópera prima que le costó siete años, sus ahorros y ser “mantenido” por su esposa, la misma puede extenderse a su carrera. Con 64 años de edad, más de la mitad de ellos en cine (debutó en 1986, con el cortometraje La mariposa), le ha tocado ver los vaivenes de la industria. Es testigo de la época en la que la producción de películas nacionales, a fines de los 90, era de apenas siete filmes, del intento del gobierno de Vicente Fox de desincorporar a los Estudios Churubusco, de la reducción de apoyos federales al cine nacional (de 987 millones de pesos en el sexenio Felipe Calderón a 397 en el de Andrés Manuel López Obrador) y, en 2020, ser tildado con toda la comunidad artística como “fifís” y “reaccionarios”. “En el sexenio pasado no hubo nada, era (la cultura) un asunto de privilegiados y no se reconocía la importancia que tien