El desfile de los muertos

Cuentan que en un pueblo en el estado de Hidalgo, hace muchos años, época en la que existían grandes haciendas en las que los habitantes de la región vendían su vida trabajando en ellas, existía un matrimonio de campesinos. La señora creía bastante en que el Día de Muertos sus familiares venían del más allá y compartían lo que les ponía en su altar, pero su marido era una persona que nunca creía en eso, decía que eran inventos de los comerciantes para vender más. Cuentan que días cercanos al 2 de noviembre la señora le pidió dinero a su marido para poner su altar de muertos, pero el señor, necio en sus creencias, le dijo que él no gastaba su dinero en eso, que si ella quería buscara de donde quisiera. Por lo que la señora decidió ir al monte y cortar unos ocotes, para prenderlos, simulando unas veladoras, y cortó del campo unos quelites que guisó con tomates. La señora colocó su altar y se fue a dormir, pero el señor ya harto de la duda prefirió espiar para ver si era verdad que sus parientes del más allá l