El flechazo entre Sabina y su esposa

Se conocieron cuando Jimena Coronado le pidió a Joaquín Sabina que saliera al balcón de un hotel de Perú para hacerle unas fotos. Era 1994 y ella trabajaba para el diario El Comercio. La atracción surgió desde que se vieron y así fueron construyendo una relación que los llevó al altar en una boda discreta que se realizó en Madrid, con su amigo Joan Manuel Serrat, sus hijas y los escritores Almudena Grandes y Luis García Montero entre los invitados. La historia de amor de los recién casados no fue tan rápida como lo fue el flechazo. En una entrevista con Juan José Millás, Jimena dijo que lo conoció en diciembre de 1994 y que recuerda la fecha por la muerte, unos días antes, del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro. Entre las tomas, Sabina le preguntó a Jimena que a dónde iría a echar unos tragos después del trabajo, y ella le contestó que a un lugar llamado La Noche. Aunque ella estuvo allí a esa hora, acompañada por unas amigas, el cantante apareció hasta pasada la medianoche. Con pena de ir a saludarlo, la