El “mal del puerco” es real y aquí están las pruebas

Se supone que comer, ya sea una de tus comidas del día o una colación, te da energía. Sin embargo, a veces el “mal del puerco” te fulmina. En lugar de sentirte lleno de energía, te sientes cansado y lento después de comer. Es probable que hayas oído hablar de la teoría del triptófano, que sugiere que necesitas una siesta después de consumir ciertos alimentos, debido a los aminoácidos que contiene, que se convierte posteriormente en serotonina y melatonina. Sin embargo, los expertos han rebatido esta teoría en los últimos años, diciendo que la investigación no ha demostrado la conexión. Estás comiendo muchas grasas y carbohidratos Ceder a un antojo de macarrones con queso o un grilled cheese sándwich en la hora del almuerzo puede no ser la elección más sabia si quieres evitar la necesidad de una siesta. Además, si comes porciones grandes, puede que requieras más energía para digerir la comida, lo que lleva a la fatiga. Ciertas hormonas como la colecistoquinina pueden aumentar después de este tipo de alimentos