El mundo de Carrington desde su interior

Un recorrido a través de un laberinto que traza las cámaras de un sueño, un templo interior, entre umbrales donde viven 11 criaturas: una especie de Jano (mitad serpiente, mitad máscara tribal), un barquero, felinos y arcanos del Tarot, por ejemplo, que pueden verse en la exposición inmersiva “Leonora Carrington: Laberinto Mágico”. Su curador, Fermín Llamazares, cuenta que estas esculturas estuvieron expuestas hace tiempo en Reforma y que el proyecto surgió por un acercamiento que tuvo el estudio Cocolab hace cuatro años con el Consejo Leonora Carrington (el artista Pablo Weisz Carrington es quien impulsó la colaboración con Cocolab): “El Consejo hace la curaduría de la obra, revisa y da el visto bueno de los desarrollos alrededor de la obra, pero los creativos que diseñan toda la escenografía alrededor de ella son expertos en Cocolab”. La muestra puede describirse como algo más cercano a la experiencia escénica. “La mayoría de las personas tenemos la idea de que una experiencia inmersiva es aquella donde con