El cautiverio, la animalización de los seres humanos y atmósferas realistas que ponen a los protagonistas al borde del aullido, son el lazo que une a los diez cuentos que el escritor Eduardo Cerdán ha reunido en la obra Había un perro bajo la cama (Nitro/Press), que ha aparecido casi al mismo tiempo que una antología que él mismo compila, titulada La lectura al centro. 55 autobiografías lectoras (Cultura UNAM) que congrega a 55 voces que giran alrededor de la lectura como acto contestatario. A propósito de los dos libros, Eduardo Cerdán, habla de literatura, creación y cultura escrita, como autor y antologador: “Mis personajes están al borde del aullido todo el tiempo, sobre todo están al borde, no llegan al aullido, incluso cuando se descolocan mentalmente o cuando tienen que sobreponerse para continuar; quería situarme en ese momento en que paran, pero tienen que continuar y seguir adelante, porque no han llegado al final o al desenlace”. Son historias con personajes animalizados sin miradas censoras, más b
El mundo fársico que habita la obra de Cerdán
El cautiverio, la animalización de los seres humanos y atmósferas realistas que ponen a los protagonistas al borde del aullido, son el lazo que une a los diez cuentos que el escritor Eduardo Cerdán ha reunido en la obra Había un perro bajo la cama (Nitro/Press), que ha aparecido casi al mismo tiempo que una antología que él mismo compila, titulada La lectura al centro. 55 autobiografías lectoras (Cultura UNAM) que congrega a 55 voces que giran alrededor de la lectura como acto contestatario. A propósito de los dos libros, Eduardo Cerdán, habla de literatura, creación y cultura escrita, como autor y antologador: “Mis personajes están al borde del aullido todo el tiempo, sobre todo están al borde, no llegan al aullido, incluso cuando se descolocan mentalmente o cuando tienen que sobreponerse para continuar; quería situarme en ese momento en que paran, pero tienen que continuar y seguir adelante, porque no han llegado al final o al desenlace”. Son historias con personajes animalizados sin miradas censoras, más b