El Santo, entre aplausos y tragedia

La gente no podía creer que El Santo estuviera muerto, tenía apenas 66 años y muchos lo había visto horas antes en el teatro Blanquita protagonizando un acto de escapismo; un par de años atrás se despidió del ring que tanta gloria le dio durante 42 años, pero aún no le había dicho adiós a los escenarios, donde también recibió elogios, pues gran parte de su vida combinó las ovaciones del ring con las de la actuación. Rodolfo Guzmán Huerta, nombre real de El Santo hizo su última aparición pública en El Blanquita, un importante recinto teatral de la Ciudad de México ubicado sobre Eje Central Lázaro Cárdenas, a unos pasos del Palacio de Bellas Artes, en el Centro Histórico, fue inaugurado en 1960, en ese mismo terreno, estuvo antes el Teatro-Salón Margo y previamente el Circo Orrín. El Blanquita albergó lo mejor de la época del teatro de revista, los cómicos más famosos pisaron su escenario, y también lo hizo el mejor luchador de entonces, el “Enmascarado de Plata” aquel 5 de febrero de 1984, ese día el también a