Al inicio de la pandemia, después de los primeros tres meses de confinamiento y paro total en los teatros, el productor Morris Gilbert de verdad pensó que el telón no se volvería a levantar, pero como siempre la comunidad teatral buscó la manera de salir adelante y hoy está por estrenar una nueva obra, Las pequeñas grandes cosas. "La pequeña gran cosa de mi vida es el teatro, a mí me pasa algo peculiar con él, porque siempre siento que el teatro está muriendo, no ahora, es el eterno moribundo, siempre siento que va a desaparecer y es un milagro cada función que logramos dar; el hecho de que hoy estemos hablando de este proyecto, demuestra una vez más el pequeño gran milagro que es el teatro", expresó Gilbert, cabeza de la compañía Mejor Teatro. El regreso de las cuatro obras que produce Mejor Teatro (Monólogos de la vagina, Defendiendo al cavernícola, Toc Toc y Mentiras, el musical) ha sido lento y con poca afluencia de la gente, señaló Morris Gilbert, pero está consciente de que el teatro nunca ha sido algo
El teatro, un eterno moribundo
Al inicio de la pandemia, después de los primeros tres meses de confinamiento y paro total en los teatros, el productor Morris Gilbert de verdad pensó que el telón no se volvería a levantar, pero como siempre la comunidad teatral buscó la manera de salir adelante y hoy está por estrenar una nueva obra, Las pequeñas grandes cosas. "La pequeña gran cosa de mi vida es el teatro, a mí me pasa algo peculiar con él, porque siempre siento que el teatro está muriendo, no ahora, es el eterno moribundo, siempre siento que va a desaparecer y es un milagro cada función que logramos dar; el hecho de que hoy estemos hablando de este proyecto, demuestra una vez más el pequeño gran milagro que es el teatro", expresó Gilbert, cabeza de la compañía Mejor Teatro. El regreso de las cuatro obras que produce Mejor Teatro (Monólogos de la vagina, Defendiendo al cavernícola, Toc Toc y Mentiras, el musical) ha sido lento y con poca afluencia de la gente, señaló Morris Gilbert, pero está consciente de que el teatro nunca ha sido algo