El tiempo ya echa raíces en Macondo

La pintura ya abandona las paredes de Macondo. Una humedad extraña, sin olor, oscurece algunas fachadas, mientras las ramas se cuelan por las ventanas. Acá no hay superficies limpias ni colores recién aplicados. Se nota que sus mejores años ya pasaron. Las marcas de décadas bajo el sol y la lluvia invitan a imaginar cómo lucía Macondo antes de que el tiempo comenzara a llevárselo. Resultaría casi mágico pensar que, en realidad, esta ciudad comenzó a construirse hace apenas unos años y que sus habitantes son tan ficticios como la novela que les dio vida: Cien años de soledad. El aire es húmedo y el calor resulta casi insoportable en Alvarado, un municipio de Tolima, Colombia, ubicado a unos 200 kilómetros por carretera de Bogotá. Edificación de la escenografía Aquí, la productora Netflix decidió levantar desde cero el Macondo de su adaptación, sobre un terreno de más de 540 mil metros cuadrados, esto es, unas 78 canchas de futbol. El encargado de hacer que ese pueblo recién erigido luciera como si tuviera casi