Ruben Östlund es un experto en entender el absurdo del sistema en el que nos encuadramos y con El triángulo de la tristeza lleva esto mucho más allá. Es siempre un tema peliagudo entrar en luchas de clases y criticar al capitalismo desde el propio capitalismo. Sin embargo, el sueco se atreve con esto y más, porque dentro del capitalismo entra todo: la superficialidad, la sociedad patriarcal, y, sobre todo, la estupidez humana, la cual es punto central de toda la obra del director. Lleva al límite lo caótico del mundo en el que estamos, hasta el punto de crear un disparate de lo más realista. La trama sigue a una pareja de modelos e influencers que son invitados a un yate de lujo por el que desfilan personajes de lo más variopintos que dan rienda suelta a sus excentricidades de ricos. No obstante, estas plácidas y lujosas vacaciones, toman un giro inesperado cuando un suceso sacuda sus acomodadas vidas e invierta los roles sociales. Una tragicomedia en tres actos Decía Karl Marx que “la desvalorización del mu
El triángulo de la tristeza
Ruben Östlund es un experto en entender el absurdo del sistema en el que nos encuadramos y con El triángulo de la tristeza lleva esto mucho más allá. Es siempre un tema peliagudo entrar en luchas de clases y criticar al capitalismo desde el propio capitalismo. Sin embargo, el sueco se atreve con esto y más, porque dentro del capitalismo entra todo: la superficialidad, la sociedad patriarcal, y, sobre todo, la estupidez humana, la cual es punto central de toda la obra del director. Lleva al límite lo caótico del mundo en el que estamos, hasta el punto de crear un disparate de lo más realista. La trama sigue a una pareja de modelos e influencers que son invitados a un yate de lujo por el que desfilan personajes de lo más variopintos que dan rienda suelta a sus excentricidades de ricos. No obstante, estas plácidas y lujosas vacaciones, toman un giro inesperado cuando un suceso sacuda sus acomodadas vidas e invierta los roles sociales. Una tragicomedia en tres actos Decía Karl Marx que “la desvalorización del mu