El triciclo de Toledo vuelve a rodar

El 23 de abril de 2015, el artista plástico zapoteco Francisco Toledo recorrió las calles del centro de la ciudad de Oaxaca para vender libros. “A cincuenta pesos, libros a cincuenta pesos”, gritaba el también filántropo originario de Juchitán de Zaragoza, quien quería “llevar la cultura a las calles”. En ese entonces, el maestro pretendía distribuir la traducción de fábulas de Esopo al zapoteco, edición que encabezó y de la que se imprimieron 10 mil ejemplares. Más tarde, el triciclo rosa que fue conducido por Toledo por todo el centro, fue donado al Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo. A casi ocho años de distancia y tras tres de ausencia del “oaxaqueño universal”, el particular vehículo ha dejado atrás el encierro y ha vuelto a las calles de la capital para acercar arte y cultura a quien recorre el espacio público. Enrique Gijón, director del citado espacio que este año cumple 49 desde su creación y en cuyo nacimiento también estuvo involucrado Francisco Toledo, explica que luego de los recorridos del