El amor que se profesan Elizabeth Corzo y Alberto Ochoa es tan fuerte que los llevó a caminar hacia el altar para jurarse fidelidad eterna y recorrer el mismo sendero. Rodeados de amigos y familia disfrutaron una magnífica recepción
El amor que se profesan Elizabeth Corzo y Alberto Ochoa es tan fuerte que los llevó a caminar hacia el altar para jurarse fidelidad eterna y recorrer el mismo sendero. Rodeados de amigos y familia disfrutaron una magnífica recepción