En el corazón del bosque

En Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bruno Bettelheim descifraba las distintas versiones de la Bella durmiente como lecturas simbólicas del estado de tránsito de la adolescencia: "Este ensimismamiento, que externamente puede confundirse con la pasividad (es decir, malgastar el tiempo durmiendo), se da cuando, dentro de la persona, se producen procesos internos de tal importancia que no restan energías suficientes para llevar acciones dirigidas hacia el exterior". En La chica dormida, ópera prima de la australiana Rosemary Myers, se permite el acceso al agitado mundo interior de una cotidiana Bella durmiente, una muchacha retraída que, en plena celebración de su decimoquinto aniversario, se queda dormida. Agobiada por las presiones de una fiesta que sus padres convocaron a la fuerza: tras sus ojos cerrados se despliega otro apasionante cuento de hadas que requerirá adentrarse en el corazón del bosque para lidiar con una Reina Helada (su propia madre) y un Hombre Abyecto (su propio padre) y, finalmente,