Carlos Montemayor, como los antiguos griegos, le dio voz a los vencidos, recordó su hermana Martha Montemayor Aceves, con motivo del décimo aniversario luctuoso, este 28 de febrero. "Diez años son muchos", pero no es fácil hablar de él, porque "es como si estuviera aquí", expresó esta noche. El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) organizó un conversatorio sobre el legado literario e indigenista del escritor y lingüista mexicano, quien nació en Parral, Chihuahua el 13 de junio en 1947. Martha Montemayor tomó la palabra en nombre de la familia del escritor y humanista. Dos vertientes tuvo su charla en la mesa, uno fue alrededor de su vida personal, por el ejemplo, reveló que su hermano Carlos "tocaba la guitarra maravillosamente", pues aprendió desde los 8 años, en su natal Parral. Luego, fue hasta los 34 años que inició su profesionalización en el canto operístico, bastante conocido. La segunda, explicó la experta en lenguas clásicas, fue precisamente la pasión y el
En honor del legado de Carlos Montemayor
Carlos Montemayor, como los antiguos griegos, le dio voz a los vencidos, recordó su hermana Martha Montemayor Aceves, con motivo del décimo aniversario luctuoso, este 28 de febrero. "Diez años son muchos", pero no es fácil hablar de él, porque "es como si estuviera aquí", expresó esta noche. El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) organizó un conversatorio sobre el legado literario e indigenista del escritor y lingüista mexicano, quien nació en Parral, Chihuahua el 13 de junio en 1947. Martha Montemayor tomó la palabra en nombre de la familia del escritor y humanista. Dos vertientes tuvo su charla en la mesa, uno fue alrededor de su vida personal, por el ejemplo, reveló que su hermano Carlos "tocaba la guitarra maravillosamente", pues aprendió desde los 8 años, en su natal Parral. Luego, fue hasta los 34 años que inició su profesionalización en el canto operístico, bastante conocido. La segunda, explicó la experta en lenguas clásicas, fue precisamente la pasión y el