Inspirada en las mujeres que aceptan el desafío de la vida y que lo enfrentan con bravura, la más reciente novela de Luis Antonio Rincón García (Chiapas, 1973), La nana Concepción cuenta la historia de una indígena que podría existir en cualquier pueblito o comunidad indígena de México. Se trata de la nana Concepción, una "mujer-roble" que enfrenta su vida con un tono épico y mitológico donde no hay imposibles. "Físicamente, la nana está inspirada en la nana de mi hijo, una mujer de manos firmes, aunque su carácter es el de las mujeres fuertes que han estado en mi vida, como mi abuela, la abuela de mi esposa y una tía que me cuidó por cuestiones de salud", comenta el autor, quien ganó con este relato, publicado por Ediciones del Lirio, el Premio Nacional de Novela Breve Amado Nervo 2020. "Debo confesar que, en Chiapas, durante mi infancia viví y conocí mujeres de una relación muy fuerte con la naturaleza, quienes acariciaban la tierra antes de sembrar, que le compartían su alimento, porque de ahí había venido
Épica de una mujer-roble
Inspirada en las mujeres que aceptan el desafío de la vida y que lo enfrentan con bravura, la más reciente novela de Luis Antonio Rincón García (Chiapas, 1973), La nana Concepción cuenta la historia de una indígena que podría existir en cualquier pueblito o comunidad indígena de México. Se trata de la nana Concepción, una "mujer-roble" que enfrenta su vida con un tono épico y mitológico donde no hay imposibles. "Físicamente, la nana está inspirada en la nana de mi hijo, una mujer de manos firmes, aunque su carácter es el de las mujeres fuertes que han estado en mi vida, como mi abuela, la abuela de mi esposa y una tía que me cuidó por cuestiones de salud", comenta el autor, quien ganó con este relato, publicado por Ediciones del Lirio, el Premio Nacional de Novela Breve Amado Nervo 2020. "Debo confesar que, en Chiapas, durante mi infancia viví y conocí mujeres de una relación muy fuerte con la naturaleza, quienes acariciaban la tierra antes de sembrar, que le compartían su alimento, porque de ahí había venido