Es hora de comprar mi ataúd

Que apareciera su nombre completo en la marquesina de un cabaret era lo mejor que le podía pasar a una vedette a finales del siglo pasado, porque significaba que era una estrella; el glamour y la belleza cubrían el sinuoso camino por el que atravesó para hacer valer ese nombre. Fue el caso de Lyn May, cuyo nombre real es Liliana Mendiola, quien tuvo una vida de dificultades, empezando porque fue víctima de abuso sexual a los 13 años por un hombre mayor que la engañó para llevarla a la Ciudad de México a pasear. Al quedar embarazada de esa persona, fue obligada a casarse con él, de quien tuvo, un par de años después, otra hija. "Yo pensaba que el bebé iba a salir por la boca, era tanta mi ignorancia, a los 14 años qué vas a saber; ahora sí hay chicas de 14 y de 13 que ya saben", dijo. Como la originaria del estado de Guerrero, varias bailarinas atravesaron lo mismo, como Wanda Seux, quien también afirmó públicamente que sufrió abuso de parte de su padrastro, cuando era niña. La vida no les fue fácil, pero se a