La comunicadora Fernanda Tapia habla vía telefónica sobre su más reciente libro, publicado por Editorial Porrúa, Mis bestias consentidas, un volumen que reúne la sátira, la caricatura política y el trabajo en equipo. Comentó que es la segunda vez que dentro del programa televisivo El Almohadazo hacen un bestiario político ,"en donde describimos una serie de especies fantásticas mitológicas, legendarias, que van cambiando de fórmulas, de color y de otras cosas que les convenga, y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Dijo que la tradición de la caricatura política es algo que el ser humano tiene desde tiempos remotos; solo hay que irse a los anales de la historia y ver que en la antigua Grecia ya les hacían pintas a los emperadores y otras autoridades, sin haber aerosol. Más adelante, esa manifestación de la caricatura continúo durante la Revolución Francesa, "solo que ahí ya involucraban a la alta jerarquía eclesiástica, y acá en México esta tradición la siguieron el maestro Posada y el ma
Fernanda Tapia y sus bestias favoritas
La comunicadora Fernanda Tapia habla vía telefónica sobre su más reciente libro, publicado por Editorial Porrúa, Mis bestias consentidas, un volumen que reúne la sátira, la caricatura política y el trabajo en equipo. Comentó que es la segunda vez que dentro del programa televisivo El Almohadazo hacen un bestiario político ,"en donde describimos una serie de especies fantásticas mitológicas, legendarias, que van cambiando de fórmulas, de color y de otras cosas que les convenga, y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Dijo que la tradición de la caricatura política es algo que el ser humano tiene desde tiempos remotos; solo hay que irse a los anales de la historia y ver que en la antigua Grecia ya les hacían pintas a los emperadores y otras autoridades, sin haber aerosol. Más adelante, esa manifestación de la caricatura continúo durante la Revolución Francesa, "solo que ahí ya involucraban a la alta jerarquía eclesiástica, y acá en México esta tradición la siguieron el maestro Posada y el ma