En el verano de 1985, el escritor y editor Fernando Fernández, quien entonces tenía 21 años, viajó a Jerez, Zacatecas, para conocer la Casa Museo de Ramón López Velarde. La fascinación hacia el autor de La Suave Patria empezó después de leer en Cuadrivio, de Octavio Paz —en un ejemplar que heredó de sus padres—, el ensayo El camino de la pasión, sobre el destacado personaje zacatecano. Fernández, 37 años después, ganó el XXV Premio Iberoamericano Ramón López Velarde por sus ensayos sobre el . Después de leer el libro de Paz, Fernández aseguró en entrevista, que sintió "una extraña fascinación, hecha de perplejidad y admiración a no sabía yo exactamente qué... López Velarde es un poeta difícil, y Paz, un prosista complejo". Durante su viaje a Jerez de Zacatecas, el autor de La majestad es lo mínimo (Bonilla Artigas, 2021) llevó la primera edición que hizo José Luis Martínez en 1971 de las obras de López Velarde. "Era interesante tratar de encontrar los referentes de lo que leía, en las calles, en los edificios
Fernando Fernández recuerda a Velarde
En el verano de 1985, el escritor y editor Fernando Fernández, quien entonces tenía 21 años, viajó a Jerez, Zacatecas, para conocer la Casa Museo de Ramón López Velarde. La fascinación hacia el autor de La Suave Patria empezó después de leer en Cuadrivio, de Octavio Paz —en un ejemplar que heredó de sus padres—, el ensayo El camino de la pasión, sobre el destacado personaje zacatecano. Fernández, 37 años después, ganó el XXV Premio Iberoamericano Ramón López Velarde por sus ensayos sobre el . Después de leer el libro de Paz, Fernández aseguró en entrevista, que sintió "una extraña fascinación, hecha de perplejidad y admiración a no sabía yo exactamente qué... López Velarde es un poeta difícil, y Paz, un prosista complejo". Durante su viaje a Jerez de Zacatecas, el autor de La majestad es lo mínimo (Bonilla Artigas, 2021) llevó la primera edición que hizo José Luis Martínez en 1971 de las obras de López Velarde. "Era interesante tratar de encontrar los referentes de lo que leía, en las calles, en los edificios