Seis amigos y un rancho en el Ajusco fueron suficientes para que durante una semana, y en pleno confinamiento, se rodara una película con guión de 90 páginas. Del 30 de marzo al 6 de abril, cuando ya la contingencia sanitaria estaba declarada, Luis Bárcenas tomó la decisión de rodar una historia de encierro, en la que un grupo de paracaidistas aprovechaba la cuarentena para quedarse con una vivienda, a costa de todo. El primer corte de Nana de crueldad y caridad, título del proyecto, supera las dos horas y muestra, en escenas en blanco y negro y alguna a color, los encontronazos que se dan entre todos, víctimas de la desesperación por no poder salir más allá del jardín. "Trata discursivamente de una pandemia y se escribió mucho antes, no sé, fue como algo premonitorio; es una comedia de humor negro", dice el realizador de 21 años. "Tenía otra película, esa ya más grande, pero como no quería quedarme sin hacer nada por mientras y viendo lo que tenía y podía juntar, dije, ¿por qué no hacerla? No hay que desapro
Filman película en plena pandemia
Seis amigos y un rancho en el Ajusco fueron suficientes para que durante una semana, y en pleno confinamiento, se rodara una película con guión de 90 páginas. Del 30 de marzo al 6 de abril, cuando ya la contingencia sanitaria estaba declarada, Luis Bárcenas tomó la decisión de rodar una historia de encierro, en la que un grupo de paracaidistas aprovechaba la cuarentena para quedarse con una vivienda, a costa de todo. El primer corte de Nana de crueldad y caridad, título del proyecto, supera las dos horas y muestra, en escenas en blanco y negro y alguna a color, los encontronazos que se dan entre todos, víctimas de la desesperación por no poder salir más allá del jardín. "Trata discursivamente de una pandemia y se escribió mucho antes, no sé, fue como algo premonitorio; es una comedia de humor negro", dice el realizador de 21 años. "Tenía otra película, esa ya más grande, pero como no quería quedarme sin hacer nada por mientras y viendo lo que tenía y podía juntar, dije, ¿por qué no hacerla? No hay que desapro