Francisco Toledo muestra sus autorretratos

"A principios de los años sesenta visité el Museo de Colonia —escribe Francisco Toledo—, donde vi uno de los últimos autorretratos de Rembrandt. Me gustó mucho: viejo, desdentado, con un trapo amarrado a la cabeza —tal vez ya calva— riendo ante un espejo. Tenía yo 21 años. Quién diría que años después me vería en aquel espejo". Estas palabras son el texto que acompaña el catálogo de la exposición titulada "Naa Pia´. Yo Mismo. Francisco Toledo", que se inauguró el sábado en la galería Juan Martín. No es nuevo el autorretrato en la obra de Toledo, al contrario: ha sido una constante de su obra. Lo que sí cambia es que vincula el autorretrato con la vejez, y lo hace con humor, y juega con rasgos —la barba, las canas, las arrugas— para verse de otras maneras. Algunas de esas maneras las usa como nombre de cada grabado en mixta, gouache o pintura al óleo de las 55 piezas que integran la exposición (más dos esculturas). Entre los autorretratos está Toledo de cuerpo entero y entre fauces. También se ve en el públi