El famoso libro La ciudad y los perros, del escritor peruano Mario Vargas Llosa, fue censurado por el régimen franquista por cerca de un año. Al final, y tras cambiar ocho palabras que ofendían al régimen español el volumen salió a la venta, para un año más tarde burlar la censura. "Al principio, la censura quería cortar mucho de la novela. La batalla duró cerca de un año y al final tuvo ocho palabras prohibidas que se cambiaron por sinónimos", dijo el autor durante su presentación en la Feria del Libro de Bogotá. En la primera versión se tuvo que utilizar "vientre de cetáceo", en lugar de "vientre de ballena", para no ridiculizar a la institución militar, contó el también periodista al tiempo que afirmó que en ese periodo de su vida comprendió que no existe una literatura políticamente correcta y que hacerla de ese modo es "matarla" porque no se trata de una versión edulcorada de la realidad sino que refleja "lo que es, lo que hay". Durante su ponencia reflexionó que los regímenes ven a los libros como un "
Franquismo censuró palabras de Vargas Llosa
El famoso libro La ciudad y los perros, del escritor peruano Mario Vargas Llosa, fue censurado por el régimen franquista por cerca de un año. Al final, y tras cambiar ocho palabras que ofendían al régimen español el volumen salió a la venta, para un año más tarde burlar la censura. "Al principio, la censura quería cortar mucho de la novela. La batalla duró cerca de un año y al final tuvo ocho palabras prohibidas que se cambiaron por sinónimos", dijo el autor durante su presentación en la Feria del Libro de Bogotá. En la primera versión se tuvo que utilizar "vientre de cetáceo", en lugar de "vientre de ballena", para no ridiculizar a la institución militar, contó el también periodista al tiempo que afirmó que en ese periodo de su vida comprendió que no existe una literatura políticamente correcta y que hacerla de ese modo es "matarla" porque no se trata de una versión edulcorada de la realidad sino que refleja "lo que es, lo que hay". Durante su ponencia reflexionó que los regímenes ven a los libros como un "