Frida Kahlo, multifacética reflexiva e íntima

La verdadera Frida Kahlo. La adolescente "pícara y consentida" a la que su maestro, "el viejo Palafox", sacaba de la clase de matemáticas porque daba "mucha guerra"; la que le pedía a su madre "5 centavos para barquillo y 5 para quesadillas", la que decía una que otra mentira e incluso tenía faltas de ortografía. Pero también la joven que se enamoró del muralista Diego Rivera, con quien viajó a Estados Unidos, "donde se descubrió como pintora"; la mujer que enfrentó con valor y paciencia sus enfermedades, y, sobre todo, la hija cariñosa que veía a su "mamacita linda" como una amiga, una cómplice. La Frida Kahlo (1907-1954) multifacética, íntima, reflexiva, crítica, comprometida, queda al descubierto a través de las 54 cartas, "hasta ahora inéditas", que la artista le escribió a su madre, Matilde Calderón y González (1876-1932), recopiladas por Héctor Jaimes en el libro Tu hija Frida. Cartas a mamá (Siglo XXI Editores) que estará en librerías esta semana. El investigador y catedrático venezolano detalla a Exc