Historia de dos ciudades

Hay un peligro inherente en adaptar una novela cuya primera frase es más famosa que la inmensa mayoría de los libros jamás escritos. El peso de Charles Dickens suele aplastar las adaptaciones televisivas, convirtiéndolas a menudo en desfiles de vestuario almidonado, acentos impostados y un romanticismo edulcorado que traiciona la cruda realidad de la obra original. Sin embargo, la nueva miniserie de cuatro episodios coproducida por MGM+ y la BBC no solo esquiva esa bala, sino que la intercepta en el aire y nos la devuelve envuelta en pólvora. Bajo la batuta creativa de Daniel West y Kit Harington (quienes ya demostraron su afinidad por la historia británica más sombría en Gunpowder), esta iteración de Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cites en su versión original) se deshace del corsé del drama de época tradicional para abrazar el pulso de un thriller político visceral y claustrofóbico. No busquen aquí los salones iluminados de Los Bridgerton ni la flema aristocrática inquebrantable de Downton Abbey. E