Interpol resiente secuelas de la pandemia

Para Sam Fogarino, baterista de Interpol, la pandemia fue un periodo de reflexión y análisis, pero también de sentirse impotente por no poder ayudar a todas las personas que sufrieron. "Fue muy aterrador, no tanto para mí porque soy bastante afortunado, pero no me lo tomo a la ligera y eso me dio tiempo para pensar en los que no van a superar esto fácilmente", comentó. Sabiendo su posición privilegiada como miembro de una banda reconocida, Fogarino reflexionó sobre los músicos olvidados y aquellos grupos nuevos que necesitaban de bares y clubes para sobrevivir, lugares que durante la cuarentena por el covid-19 estuvieron cerrados. "Esas bandas no pueden tocar más porque estos lugares cerraron. Muchas personas están perdiendo. No es como si hubieran tenido la probabilidad de estar ganando toneladas de dinero o algo así", señaló. En entrevista, Sam enfatizó que por sus raíces italianas se siente muy conectado con los latinos, y que aunque se dijo feliz de estar en México, explicó que no quería irse del país