Jay de la Cueva se sincera y habla de su fuerza para comunicar trascendencia, a través de la música, como un privilegio, pero también como un objeto de incomodidad para sus colegas y revela que, algunos de ellos, son algunos músicos en los que ha estado en la misma agrupación. En entrevista para el podcast Mejor Q’ Ayer, el instrumentalista habló de su larga trayectoria pues, pese a ser todavía, un músico muy joven, el hecho de tener un padre que ya se dedicada a la música, lo impulsó a aprender a tocar la batería desde los tres años y, posteriormente, a los nueve, tener su podría banda, Microchips. Inicios Luego de su debut, en el bajo, Jay se integró a otras agrupaciones como Las Víctimas del Doctor Cerebro y, a los 16 años, fundó su propia banda, también estuvo en Molotov, pero la invitación de Paco Huidobro —líder de Fobia—, para tocar la batería en su grupo, hizo que su estancia fuera casi fugaz. No fue sino hasta que se convirtió en el frontman de Moderatto que, finalmente, De la Cueva, sintió que su su
Jay percibió celos en excompañeros
Jay de la Cueva se sincera y habla de su fuerza para comunicar trascendencia, a través de la música, como un privilegio, pero también como un objeto de incomodidad para sus colegas y revela que, algunos de ellos, son algunos músicos en los que ha estado en la misma agrupación. En entrevista para el podcast Mejor Q’ Ayer, el instrumentalista habló de su larga trayectoria pues, pese a ser todavía, un músico muy joven, el hecho de tener un padre que ya se dedicada a la música, lo impulsó a aprender a tocar la batería desde los tres años y, posteriormente, a los nueve, tener su podría banda, Microchips. Inicios Luego de su debut, en el bajo, Jay se integró a otras agrupaciones como Las Víctimas del Doctor Cerebro y, a los 16 años, fundó su propia banda, también estuvo en Molotov, pero la invitación de Paco Huidobro —líder de Fobia—, para tocar la batería en su grupo, hizo que su estancia fuera casi fugaz. No fue sino hasta que se convirtió en el frontman de Moderatto que, finalmente, De la Cueva, sintió que su su