El escritor Jorge Luis Borges invitaba a las personas que en vez de leer sus obras dedicaran sus horas a repasar sus miradas por obras de otros autores. Aunque ese era su deseo el devenir del tiempo ha sido distinto a lo que él deseaba pues a 33 años de su muerte, ocurrida el 14 de junio de 1986 en Ginebra, Suiza, es uno de los autores más recordados en el mundo por sus relatos. Borges, nacido el 24 de agosto de 1899, decía que la biblioteca de su padre, el profesor argentino Jorge Guillermo Borges, era el acontecimiento capital de su vida pues siempre se ha mantenido ahí ya que conoció sus primeras lecturas, mismas que sigue releyendo. El intelectual indicaba que su padre le había dado una de las lecciones que más lo marcaron en su momento que era que leyera todo lo que pudiera y que sólo escribiera cuando sintiera la necesidad de hacerlo, además que no se apresurara a publicar. El autor de libros como Ficciones y El Aleph, como docente, era admirado por sus alumnos, quienes decían que lo leían a él, aunqu
Jorge Luis Borges, de mirada y pluma inmortal
El escritor Jorge Luis Borges invitaba a las personas que en vez de leer sus obras dedicaran sus horas a repasar sus miradas por obras de otros autores. Aunque ese era su deseo el devenir del tiempo ha sido distinto a lo que él deseaba pues a 33 años de su muerte, ocurrida el 14 de junio de 1986 en Ginebra, Suiza, es uno de los autores más recordados en el mundo por sus relatos. Borges, nacido el 24 de agosto de 1899, decía que la biblioteca de su padre, el profesor argentino Jorge Guillermo Borges, era el acontecimiento capital de su vida pues siempre se ha mantenido ahí ya que conoció sus primeras lecturas, mismas que sigue releyendo. El intelectual indicaba que su padre le había dado una de las lecciones que más lo marcaron en su momento que era que leyera todo lo que pudiera y que sólo escribiera cuando sintiera la necesidad de hacerlo, además que no se apresurara a publicar. El autor de libros como Ficciones y El Aleph, como docente, era admirado por sus alumnos, quienes decían que lo leían a él, aunqu