Juan Gabriel está por doquier

Unas 170 mil personas bailan en el Zócalo el “Noa Noa”, otras tantas viajan en un avión con la imagen de Juan Gabriel, una serie documental deja ver al “Divo” en su faceta más privada: la de papá. Apenas en junio, una toma panorámica del Ángel de la Independencia, adornada con las trompetas que abrían el Palacio de Bellas Artes a la “música popular”, eran el estandarte de lucha y esperanza de millones que esperaban un triunfo mundialista de la selección mexicana. Juan Gabriel se fue, pero no se fue. Diez años después de su fallecimiento, está en todas partes, y en el mismo lugar y con la misma gente. Para quienes lo conocieron no es sorpresa. Un gran referente Aída Cuevas, quien trabajó con él y forjó una amistad al grado de que Juan Gabriel apadrinó a su hijo Rodrigo, lo cataloga como el mejor artista que ha producido México. “Era un ‘showman’ en toda la extensión de la palabra como profesional. Los escuchas lo pusieron en el número uno. México perdió al mejor artista que ha tenido, llenaba cualquier lugar