La CND, sin fuerza interpretativa

La Compañía Nacional de Danza (CND) inició, como han dicho sus codirectores Elisa Carrillo y Cuauhtémoc Nájera, una nueva etapa con el estreno en México del clásico del romanticismo Giselle, en versión del británico Anton Dolin, sobre la original de Coralli y Perrot. El resultado: un ballet protagonizado por bailarines sin fuerza interpretativa, salvo algunas excepciones. En la noche de estreno, como ocurre siempre, estaban la gran mayoría de los maestros de la compañía, uno de sus directores artísticos, Nájera, los repositores Mikhail Kaniskin, quien además es asesor artístico y promotor internacional de la CND; Valentina Savina y Stanislav Feco. Todos aplaudían y celebraban a los bailarines. Kaniskin, pareja sentimental de Carrillo, gritaba bravos y se sacudía en su asiento. El entusiasmo era más enérgico en sus butacas que en el escenario. El ballet que forma parte del repertorio universal y se presenta en todos los teatros del mundo, plantea una historia de amor, de tragedia, muerte y locura. Es Giselle