La FIL del Zócalo marca el regreso

La mirada está en el reencuentro. En los ojos que sonríen, se arrugan y se achican. Frente a Palacio Nacional está la entrada principal a la XXI Feria Internacional del Libro en el Zócalo, el flujo es constante. Entran alrededor de 500 personas por hora, dicen los organizadores. No es mucho ni es poco, explica la chica con el bote de gel antibacterial. "Arrancamos a las 12 y la afluencia es suficiente para un momento como este", ataja. Entre los pasillos que separan los 292 stands habilitados, en donde están disponibles más de un millón de ejemplares pertenecientes a 120 mil títulos de poco más de 900 sellos editoriales, una niña de apenas cinco años corre de un lado al otro alrededor de su madre y de su abuela. Las mujeres llevan en una bolsa libros de cuentos infantiles, un rompecabezas y un par de cómics para el adolescente que las espera en casa. Ya era justo y necesario salir, dicen. Justo y necesario salir para reencontrarse con la plaza pública y con los libros. Del otro lado del Zócalo, hacia la call